Para Poldy… Poldita.

Vos que sos grande y a la vez chiquita, vos que me contaste cuentos cuando aprendí a leer, en la distancia y entre las cuatro paredes de mi habitación te volviste mi amiga, me enseñaste a relatar la vida con palabras que no duelen e inspiran dulce nostalgia. Fui viviendo, poco a poco, momentos que tú me contaste entre lineas. Me hice grande, crecí, me enamoré, lloré por amor, sufrí la pérdida de seres amados y volví a encontrarte entre mis libros, entre las páginas de mi vida. Porque vos, amiga, me acompañaste en cada paso y no puedo evitar leer algunas líneas tuyas cuando sujeto cualquier libro que escribiste… es como saludarte, como si te llamase por teléfono y te contase algo.
Vos, con tu vida en las manos de todas aquellas personas que te apreciamos, con tu nena preciosa, tu abuelo y el piano, Diego y el agujero en el zapato, Nacha y el saquito roto… con todas tus palabras, llenas el corazón de aquellas personas que nos sentimos sintonizadas a ti e inundas de amor cada momento que compartimos contigo cada vez que te leemos, como si te estuviesemos saludando… como si te llamasemos por teléfono y te contasemos algo… tan dulce y tan cercana, siempre.
No te sientas sola, estamos contigo.

Para Poldy Bird, la escritora que me conquistó con sus historias desde muy chiquita. Gracias Poldy, de corazón.

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Natali Prigioni (C)

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